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El krill del Antártico


A pesar de su pequeño tamaño, el krill es una de las biomasas más grandes del planeta. El krill del Antártico, Euphausia superba, vive en las aguas frías y prístinas de la Antártida y se alimenta de plancton.

KRILL
El krill es un crustáceo parecido a los camarones que se encuentra principalmente en las aguas circumpolares del norte (Ártico) y del sur (Antártico) de la Tierra. La especie más abundante de krill y la biomasa mayor del mundo perteneciente a una misma especie, la Euphausia superba, se encuentra en las aguas del Antártico, y se cree que representa hasta 400 millones de toneladas métricas (la biomasa humana es de 250 millones de toneladas métricas). Por lo tanto, el Krill es uno de los protagonistas de los ecosistemas de los mares del Ártico y del Antártico. El krill se alimenta de fitoplancton y de algas, pero tiene un patrón de alimentación oportunista y se alimentarían de casi cualquier plancton disponible. Sin embargo, el krill es el alimento de muchas criaturas de mayor tamaño, como focas, pingüinos, peces, calamares y pájaros marinos y es la fuente de alimento favorita y exclusiva de muchas de las ballenas barbadas.

 



La Euphausia superba alcanza una longitud de hasta 6,5 cm y tiene un exoesqueleto quitinoso. La anatomía del krill presenta algunos rasgos característicos, por ejemplo las piernas filtro y los rastrillos de hielo combinados pegados a la cabeza y las agallas visibles externamente, a diferencia de los camarones. Pueden nadar a una velocidad de unos pocos centímetros por segundo y, como las langostas, son capaces de abrir de golpe su cola para escapar escabulléndose rápidamente hacia atrás. Disponen de órganos luminosos especiales con músculos y lentes, con los que pueden iluminar los alrededores, confundir a los depredadores o enviar señales a otros individuos para agruparse o aparearse.

El krill (Euphausia superba) se encuentra en las aguas del Antártico hasta una profundidad de aproximadamente 100 metros al sur de la latitud 55°S entre la costa y el borde de la costra de hielo estacional. Durante el invierno, se alimenta de las algas que contiene el hielo. En verano, la distribución del krill coincide con la floración del fitoplancton. Por consiguiente, el hielo marino es un factor importante para el alimento, el cobijo y el descanso del krill; cuanto mayor es la cantidad de hielo, mejores son las condiciones para sobrevivir.

El ciclo de vida del krill es sorprendente. Su período de vida puede fluctuar entre los seis y ocho años y los animales alcanzan la madurez tan sólo transcurridos tres o cuatro años. Después del apareamiento, los huevos se hunden a profundidades cercanas a los 1.000-2.000 metros donde inician su desarrollo. Atraviesan distintas etapas de desarrollo a medida que ascienden hacia la superficie. Durante las primeras etapas deben sobrevivir gracias a las reservas acumuladas en sus yemas, evitando los depredadores hasta alcanzar la zona de crecimiento. El éxito de su reproducción muestra una correlación positiva con un desove temprano seguido de una cubierta de hielo extensa en el invierno precedente. Por lo tanto, el krill está perfectamente adaptado a los inviernos fríos y austeros del Antártico, disfrutando de su éxito en los veranos templados y en los duros inviernos de los mares del sur.

 
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